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Marquesina

He aqui la construcción de una realidad soñada, sin ángulos rectos, donde las coordenadas se anulan, lo onírico es un buen escenario y el azar es protagonico...  Gracias por tu visita...
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16 ago. 2015

Medianoche

Para Lineth fue una verdadera sorpresa aparecer en casa de Eduardo. Había escuchado su llamado durante todo el día. Su mente lo único que hacia era repetir su nombre. Lineth... Lineth... Ella sabia que verlo, estar cerca de él, no iba a traerle nada bueno.


Lineth lo vio parado en la puerta, miles de pensamientos cruzaban su mente, nada que decir. Lineth abrió la puerta en su totalidad, entro como si fuese la dueña y él un invitado. Eduardo cerro la puerta y la siguió. Allí se quedo, en medio de la sala, dudando sobre que curso de acción debía tomar.

Lineth no tenia claro el propósito de su visita. Él se limitaba a mirarla. Ella pasea por el pequeño espacio, cuatro paredes, un delicioso sofá y el televisor encendido. Todo se sentía tan cálido, tan hogareño, tan tentador.

Lineth se sentó y Eduardo hizo lo mismo a su lado. Paso su brazo por encima de sus hombros, ella se apoyo en él acomodando la espalda al espacio creado por su pecho y el respaldo del sofá. A Lineth le parecía extraña la escena, ambos centraban su atención en la televisión. Allí estaban. Una vampira y un hombre mirando la TV.

Eduardo roso sus labios en el cabello de ella. Lineth inclino su cabeza para que el continuara a lo largo de su cuello, la oreja, hasta llegar a su destino. Ella lo dejo que hiciera lo que quisiera con su cuerpo. Cuando el estuvo satisfecho, Lineth mordió la punta de su lengua y lo beso largamente.

Saboreaba el interior de su boca, la saliva de ella mezclada con la sangre de él. Pronto Eduardo cerro los ojos, quedo dormido. Lineth se vistió. Limpio todo para que no quedara rastro de su visita.

Sigilosamente, Lineth abrió la puerta y se escabullo lejos de allí. Comenzó a merodear por la ciudad, esperaba los primeros rayos del sol que la regresaran a su punto de partida...

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