08 noviembre 2013

AY ! Me robaron el cabello...

Me nace un interés particular en todo este asunto del robo de cabello. No es una curiosidad de alguien que teme quedarse calvo. Me parece un caso tan literario que casi puedo imaginar a varios escritores desarrollando cuentos extraordinarios alrededor de esta anécdota...
334 Cabello cortarLa idea de que un asalto se realice con tijeras, a plena luz del día y en la vía pública, tiene ya algo de extraño lirismo, de absurdo fantasioso. Está más cerca de la filmografía del viejo oeste norteamericano que de la cruda crónica roja latinoamericana... 
Tiene un no sé qué de dama en diligencia, sorprendida por cuatreros asaltantes, que de pronto pierde la inocencia de una larga cabellera, tan cuidada y tan pulida, con buen champú y noble enjuague, durante tantos y tantos años... 
¿Qué puede hacer una víctima después de algo así? ¿Acaso comienza a recorrer, de manera obsesiva, una a una, todas las tiendas de pelucas de la ciudad? ¿Es posible reconocer tu propio pelo trabucado en simples extensiones y puesto a la venta, sin ninguna piedad, en cualquier vitrina? ¿Hasta dónde puede llegar la terquedad capilar femenina? ¿Qué es capaz de hacer una mujer por su cabello?..
Todo esto, sin duda, sigue siendo literario...

Las malas palabras...

Por estos días ando pensando en la palabra arrechera. Volví a acordarme de ella cuando la fiscal Luisa Ortega Díaz anunció que estaban haciendo pesquisas para determinar quiénes eran los “autores intelectuales” de los lamentables sucesos ocurridos después del 14 de abril...

Recordé entonces la campaña iniciada por el poder en contra de Henrique Capriles, esa suerte de transmisión audiovisual orwelliana que pretendía demostrar que el uso de la palabra arrechera era una incitación al homicidio. Desde ese momento, de manera delirante, el oficialismo introdujo un nuevo sistema de censura y de juicio. Ahora también la palabra es un peligro...


Los cambios en el uso lenguaje son una manera de contar la historia. No deja de ser peculiar que quienes se formaron con las consignas guerreristas de la izquierda anden ahora escandalizados, buscando agresiones debajo de las sílabas. No deja de ser interesante que a la vuelta de quince años estemos pasando del Chávez belicoso, que insultaba y amenazaba, a un gobierno que investiga y acusa a una grosería, que trata desesperadamente de convertir la palabra arrechera en un crimen. Pero la democracia del idioma es veloz y contundente. Ninguna academia, ningún diccionario, la puede someter.

El gobierno se ha metido en una denuncia sin salida. Todos los venezolanos practicamos la arrechera diariamente. 

Y, al paso que vamos, la arrechera terminará convirtiéndose en una de nuestras formas de identidad...

Lo que ocurre es que los enchufados no viajan en el Metro...

Esos bichos feos...


Hoy quiero escribir sobre las cucarachas. Tengo una relación difícil con las cucarachas. No voy a decir que me encantan pero sí es cierto que, en algunos momentos, me producen una rara sensación, algo cercana a la piedad. Durante toda mi vida he matado demasiadas...

Lo confieso: muchas de esas muertes han sido por encargo...

Me he convertido en un sicario muy eficiente. Pero con los años, como un francotirador que envejece y va planeando su retiro, he comenzado a pensar que es un poco injusta la valoración sobre estos bichos. 

¿Por qué los coquitos son bellos y simbolizan incluso la inocencia infantil, mientras sus hermanas mayores son vistas con asco y masacradas con pasión? 

En uno de los cuentos de El matrimonio de los peces rojos, un libro extraordinario de Guadalupe Nettel, una familia desesperada combate una invasión de cucarachas siguiendo una conseja popular: comiéndoselas. No soportan ver cómo un animal mayor se alimenta de su especie y, entonces, deciden huir.... 

O por el contrario, en la pelicula El apartamento de Joe (1996), Un joven de Iowa llega a Nueva York con la idea de vivir una agradable experiencia. Pronto descubre lo insegura y difícil que es la vida en la gran manzana. Pero la suerte le llega cuando descubre un pequeño apartamento de renta muy baja gracias a las cucarachas que en éste viven. Los insectos se convertirán en sus mejores aliados…

“Estos animales ­dice un personaje fueron los primeros pobladores de la Tierra y, aunque el mundo se acabe mañana, sobrevivirían. Son la memoria de nuestros ancestros”. Quizás piense en esto la próxima vez.

Quizás dude por un segundo, antes de empuñar la chancleta, antes de escuchar el crujido de las alas aplastándose contra el suelo...