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21 nov. 2014

Quién puede matar a un niño

¿Quién puede matar a un niño? es una película española de 1976, dirigida por Narciso Ibáñez Serrador, basada en la novela El juego de los niños de Juan José Plans y con música de Waldo de los Ríos, siendo esta la segunda y, hasta ahora, última cinta dirigida por Ibáñez Serrador.


Actualmente, este largometraje constituye uno de los más celebrados del género de terror en el cine español.
La película empieza con varias fotografías de escenas reales de adultos torturando y maltratando niños en distintas guerras y hambrunas, sobre las que se intercalan los títulos de crédito. Tras ello, nos percatamos que dichas escenas se corresponden con un documental televisivo que están viendo Tom y Evelyn, una pareja de turistas extranjeros de habla inglesa (posiblemente británicos o estadounidenses, aunque nunca lo aclaran en la trama), que llegan a la región española de Benavis con el fin de navegar, al día siguiente, hasta la isla cercana de Almanzora para pasar unos días de vacaciones.
Evelyn se encuentra embarazada de siete meses de su tercer hijo y vienen dispuestos a relajarse al máximo en la isla, en la que Tom pasó una temporada cuando era pequeño. Sin embargo, nada más llegar a Almanzora, empiezan a notar que todo está muy raro en el lugar: Solamente se ven niños y no hay ni rastro de los adultos. Por otra parte, los turistas no han tenido ocasión de leer las noticias que habían llegado a la costa, acerca de varios cadáveres que iban llegando al continente arrastrados por el agua.
La pareja descansa de su viaje a la isla en un bar, donde encuentran todo como si la gente se hubiera marchado a toda prisa, dejando incluso los pollos dentro del horno, ya carbonizados. Mientras Tom va en busca de comida, una niña entra y le acaricia el vientre sonriéndole sin decir una palabra, y marchándose después. Mientras tanto, Tom ha estado investigando por las casas al creer oír ruidos en una de ellas. Al no encontrar a nadie, se dirige a la tienda, también vacía, aprovisionándose de comida. La cámara muestra el cadáver ensangrentado de la tendera tras un mostrador, pero Tom nunca llega a verlo, y regresa al bar.
Allí, Evelyn y Tom reciben una llamada telefónica de una muchacha que habla en un idioma extranjero y con un tono de voz angustiado, cortándose la comunicación poco después. Tras comer, los esposos van en busca del hotel, donde tampoco hay ninguna persona mayor de edad, aunque descubren que hay turistas suecos registrados (un matrimonio y su hija), y piensan en la muchacha extranjera de la llamada. Evelyn, asomada a la puerta del hotel, ve por fin a un viejo que parece que juega al escondite con una niña pero, aterrada, verá cómo la niña le quitará el bastón y le golpeará con el mismo en la cabeza hasta matarlo. Más tarde, al subir a las habitaciones en busca de la familia sueca, encuentra los cadáveres del matrimonio, pero ni rastro de la chica.
En el hotel, finalmente encuentran a un habitante adulto del pueblo: Un pescador que se encuentra en estado de shock y les cuenta que, unos días antes, todos los niños han contraído una especie de locura colectiva y se han dedicado a asesinar a todos los adultos del pueblo, mientras estos fueron incapaces de hacer nada, ya que como bien dice el pescador: "¿Quién puede matar a un niño?".
Tras oír la historia, Evelyn y Tom reciben una nueva llamada de la chica en la centralita del hotel. Ahora su voz es de terror y se oyen ruidos de fondo, no tardando en perderse la comunicación. El pescador les dice que en la oficina de correos hay una centralita telefónica. Tom va hacia allá, pero sólo encuentra el teléfono descolgado y una silla tirada. Ahora, entonces, suena el órgano de la iglesia cercana y, al llegar allí, ve a varias niñas jugando con ropas de mujer adulta para luego descubrir a unos niños desnudando a una mujer tirada en el suelo. Al ver a Tom, ellos huyen y este comprueba que la muchacha está muerta. Al volver al hotel, la hija del pescador se presenta haciéndole creer que se ha recuperado de la locura y pidiéndole ayuda porque su familia "está mal y no respira". El pescador cae en la trampa y es víctima de los niños.
Lo que sigue será para Tom y Evelyn el principio de una huida a ninguna parte, ya que la única salvación está en huir en la lancha, la cual está bloqueada por los niños. Tras recorrer toda la isla en un todoterreno huyendo de los niños, llegan a una cala de pescadores, donde encuentran una familia con niños normales. La pareja observa un bote que podría ayudarles a escapar, pero tiene el fondo agujereado y deben esperar la vuelta del marido de ella para que pueda arreglarlo o prestarles otro bote. Mientras esperan, Evelyn comienza a sentirse indispuesta y con ganas de vomitar. Al rato ven que llegan los niños del pueblo, subiéndose al todoterreno y, luego, antes de irse, se puede observar cómo transmiten su locura a los niños de la familia, en una especie de hipnosis con la mirada. Los niños rodean la casa de la familia de pescadores dispuestos a darles muerte.
Mientras tanto, y ya conscientes de que la única salida es la lancha, Evelyn y Tom vuelven al pueblo. Tom está dispuesto a atropellar a los niños con el todoterreno, pasando por encima de ellos hasta la lancha para huir, pero Evelyn, incapaz de soportar la idea, se lo impide cambiando la dirección y haciéndoles chocar; por ello, deciden refugiarse en las celdas de la comisaría. Allí, tras resistir un primer ataque de los niños en el que Tom dispara en la cabeza a uno de ellos y, ante el horror de Tom por el asesinato, Evelyn comienza a gritar de dolor: El hijo que está en su vientre se ha convertido en uno de ellos y le está desgarrando las entrañas. Así, antes de morir, Evelyn recuerda a la niña que le tocó el vientre en el bar, comprendiendo que fue entonces cuando su hijo no nacido también se transformó en otro asesino más, como los de la isla. Con un hilo de voz pidiendo perdón a Tom, su esposa cae muerta.
Al amanecer, Tom coge una ametralladora y mata a varios niños para huir en la lancha. Llega hasta ella, pero no consigue arrancar, por lo que empieza a disparar y golpear a los niños que le rodean y le atacan hasta que, finalmente, Tom es disparado por un policía quien al verlo cree que es un asesino de niños. El policía observa que los niños están llorando y recogiendo a sus muertos pero, después, se observa un cambio en ellos cuando repentinamente toman las armas de los policías y los asesinan. La última escena muestra a los niños viajando en la motora de los policías hacia el continente, dispuestos a extender su locura asesina a todos los niños del mundo, terminando así la película.

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