
"Una fabula rocanrolera... en otro tiempo, en otro lugar". De este modo se autodefine esta legendaria película (de culto, les dicen) del enorme Walter Hill, uno de mis directores favoritos, junto con otros como John Landis o Jonathan Demme, a quienes a mi modo de ver no se les ha dado el crédito que se merecen (incluso algunos los llaman "artesanos"). Streets of Fire (1984) es un thriller futurista y apocalíptico, un poco en la línea del Blade Runner de Riddley Scott pero con un toque pop que le da un color muy especial y menos ominoso.