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20 may. 2015

Secuestro express

Había una vez un reino lejano, un reino muy grande. En ese reino grande y lejano vivía un rey y su Reina. El rey se llamaba Fulanito y la Reina Sutanita. Ambos tuvieron una hija a la que llamaron Perenceja. Ella crecía sana, bonita y bien dotada. Todos los que la conocían se maravillaban de su encanto. Todos... hasta Taz.


Taz no era ni bonito ni simpático ni nada. Era un demonio osco y feo. Pero Taz estaba enamorado de Perenceja aunque ella ni lo miraba. Taz estaba triste y alicaído porque Perenceja lo miraba de la misma forma con la que vería algo insignificante. Dado de que la vista de Perenceja nunca repararía en la hermosa personalidad y la cara de Taz. Este se propuso que debía hacer algo.

Los Looney Tunes, para ayudar a Taz, tomaron una gran olla y se fueron a lo alto de una montaña llena de cuervos y murciélagos y comenzaron a echar cosas en la olla y a decir malas palabras mientras mezclaban el gelatinoso contenido. Al cabo de unas horas bajaron con un frasquito pequeñito con un líquido purpura brillante.

-Toma Taz, que beba esto Perenceja y se enamorará de ti...

Taz no sabía como dárselo a beber así que optó por lo que hacen todos los malos civilizados y organizados hoy en día,  raptó a Perenceja.

Mientras todos dormían, Taz subió las escaleras de caracol hasta la torre más alta del castillo en la que descansaba Perenceja. Golpeó la puerta que cayó al suelo con un gran estrépito que la despertó. Taz la tomó de la cintura y la subió a su hombro. Perenceja estaba desmayada. Esto paso por el hedor a muerto que emanaba de las axilas de Taz.

-Muy bien Perenceja, ¡serás mía!, se dijo Taz...

Taz la metió en un saco de papas y se marchó con ella hacia su cueva. Una vez dentro la arrojó a un rincón y comenzó a desnudarse para poseer a la virginal e inocente Perenceja. Taz dejó al descubierto una gran barriga. Tomó el saco de papas en el que estaba Perenceja, volcó su contenido en su cama redonda. Perenceja soltó un débil gemido al ver la panza de Taz.

Taz se abalanzó contra la pequeña Perenceja y le arrancó el camisón con sus raídos dientes. Con su atroz lengua lamió todo su delicado cuerpecito. Y comenzó el acto… Ella no sintió nada.

Perenceja miró desesperada en cuanta dirección podía y por fin lo vio, un montón de revistas de chismes sobre el Reino. Se enteró de la vida y milagros de todo ser famoso mientras que Taz… seguía insistiendo.

Taz ya iba por la no se cuanta vez y Perenceja se comenzó a dormir. Cuando despertó, Taz estaba acostado a su lado fumando un cigarro, le dijo, te gustó la experiencia. ..

Obviamente Perenceja no sabía que decir, es que se sentía extrañamente atraída por ese demonio. Lo que hizo que Perenceja tuviera esa loca reacción fue la pócima que Taz puso en la boca de ella mientras dormía.

Mientras tanto en el Reino, llegó el príncipe Sutanejo al castillo del Rey Fulanito. Pregunto...

-Mi Rey, Señor, ¿qué a pasado con vuestra hija, mi prometida?
-Mientras mis guardias dormían, Taz se la llevó a su cueva... El príncipe dijo muy valerosamente... 
-Yo iré a rescatarla...

El Rey no opuso resistencia y le prestó un vehículo para que llegara más rápido, pero antes un hada madrina entrometida le dio a Sutanejo una botellita y con voz de vieja arruinada le hablo...

-Toma, es una poción de Dejaloaélymirameamí. Con ella humedecerás tus labios y besarás a Perenceja... Sutanejo agradeció al hada y se marchó rumbo a la cueva de Taz.

En un momentito se encontró en la puerta de la cueva de Taz pero se dio cuenta que estaba protegida por los Looney Tunes. Sutanejo sacó su arco y comenzó a disparar sus mortíferas flechas. Todas y cada una dieron en el pecho de estos personajes, cayeron muertos donde mismito estaban.

Taz dormía junto a Perenceja. Sutanejo entró y mojó sus labios con la pócima y besó, con un beso cálido y húmedo a Perenceja. La hermosa joven salió por completo de su trance. Ambas altezas tomaron un machete y un hacha y cortaron en filetes a Taz. 

El Rey Fulanito y la Reina Sutanita, después de la experiencia del secuestro, decidieron que era mejor no tener más hijos y se fueron a vivir al caribe.

Perenceja y Sutanejo vivieron muy felices... y colorin colorado esta historia se ha terminado.

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